Mi voz a través de las letras

El problema soy yo.

Hola queridos blogueros/as:

Siempre la cago. Soy especialista en cagarla. Ahora que ya me sentía algo mejor en clase, voy y la cago, como siempre hago. Os preguntaréis porque digo esto…Os lo contaré.

Esta mañana, a la hora del patio, la delegada de clase estaba hablando sobre la graduación y cena de fin de curso. Yo estaba con mi tocaya, bajando las escaleras para ir a la cafetería, cuando de repente, ella nos llamó para contarnos todo esto.

También nos preguntó porque nos dio el arrebato de salir del grupo de clase en WhatsApp, que todo aquello de la graduación y de la cena se había hablado por el grupo, pero como no estábamos no nos enteramos de aquello. Yo contesté que me salí del grupo por un mal momento que estaba atravesando en aquel momento, cosa que es cierta, pero no del todo. Ya sabéis los motivos por los cuales me salí. Uno de ellos es porque cuando hablaba, algunas de mis compañeras se quejaban de que hablaba demasiado. ¿Y qué? ¿El grupo estaba para eso, no? Todos hablaban, ¿Qué ocurría? ¿Qué yo no tenía derecho a hablar? Claro, como soy la última mierda…La última mierda no tiene derecho a hablar. Y también me salí tras la discusión con La Valiente, aquella en la que os conté que ella me increpó a la salida porque no la gustó el seudónimo que tenía antes, al parecer, alguien de clase que conoce mi blog (no me preguntéis porque no sé quien), se lo enseñó y a ella la sentó fatal. Y eso que ella ya sabía el seudónimo que tenía, hace meses atrás me preguntó el porque de ese seudónimo, pero se ve que se la olvidó o algo. Aun así, reconozco que hice mal en ponerla aquel seudónimo y que tendría que haberlo rectificado antes. Pero bueno, tras conocer que alguien de clase había usado mi blog para poner a mi mejor amiga en mi contra, me salí, pues me supo fatal. Por suerte, cuando llegamos a la estación, mientras esperábamos el tren para volver a casa, nos sentamos y lo hablamos. Según me contó, varios de nuestra clase leen mi blog, pero no para malmeter como yo pensé en aquel momento, sino porque les gusta. Aquello hizo que me sintiera mal y me hiciera replantarme si me precipité al salirme del grupo de clase.

Pero cambié de opinión al día siguiente, cuando quedé con mi tocaya en la excursión que hicimos a la ciudad, al Museo de Arte Moderno. Quedé con mi tocaya en el centro de la ciudad una hora antes para desayunar juntas en un bar cercano a la zona donde habíamos quedado con la profesora de Psicología y los profesores de prácticas y el resto de compañeros. Y mientras desayunábamos, ella me pidió que la explicara una cosa del móvil, ya que se acababa de comprar uno nuevo y aún no se aclaraba. Y me enseñó el grupo de clase. Yo no pude resistir la curiosidad y busqué el día que me había salido, para ver si habían dicho algo. Y sí. Tras mi marcha, algunos de mis compañeros soltaron comentarios como: “Y voló”, “y se fue a la puta”, y cosas así. Entonces ya no me sentí tan mal por haberme salido, pero sí me sentí herida. No sé quienes leerán mi blog, pero a lo mejor disfrutan viéndome sufrir y viendo como me siento una mierda…Incluso me siento culpable. Igual la culpable de que algunos de mis compañeros no me acepten soy yo. Mi actitud es tan despreciable a veces, y además, meto la pata tantas veces…

Bueno, volveré a lo que estaba contando, queridos lectores. La cosa es que la delegada, la cual es una chica bastante maja con la cual nunca he tenido ningún tipo de problema, es más, siempre me he llevado bastante bien con ella, estaba hablando y explicando lo de la graduación y cena de fin de curso. Pero yo tenía prisa, pues el patio sólo es de diez minutos y aun no había ido a por mi almuerzo a la cafetería, y además, he de reconocer que la interrumpí varias veces mientras ella hablaba, pues quería hacer varias preguntas. Y entonces dije: “Ahora vengo, voy a por mi almuerzo”, y dijo mi tocaya: “Espera Eva, a que termine de hablar”. Y dijo la delegada: “Déjame hablar, ya es la cuarta vez que me interrumpes, Eva”. No me sentó mal, .  lo que sí me sentó fatal fue ver como mi compañera (la que me llamó tonta delante de toda la clase, la que me bloqueó en Instagram) se reía mientras ella me decía eso. Y sí, hice mal en interrumpir a la delegada mientras hablaba, y yo cuando cometo un error, me siento estúpida. Soy estúpida. Y para colmo, después en clase mi otra compañera, la que se río, me preguntó que si quería algo, en plan borde. Me quedé mirando un punto fijo en clase, hay veces que me quedo absorta mirando un punto fijo, y ella se pensó que la estaba mirando a ella y me preguntó: “¿Quieres algo?”. Después, me quejé de que tenía algo de frío y dijo: “Pues abrígate”. No sé, queridos lectores, igual la he hecho algo sin darme cuenta que la ha sentado mal, porque como veis, soy una mete patas. Pero si fuera así, ¿Por qué no me lo dice para qué lo pueda corregir? Porque antes esta chica me trataba bien, tuve mis roces con ella, fue de las que se quejó porque decía que hablaba demasiado en el grupo, pero después me volvió a meter en Navidad, después de las vacaciones, y después aquel día que estaba en clase medio llorando, me consoló. Y ahora es así, pues no sé, queridos lectores, me hace pensar que tal vez haya hecho algo que la haya molestado o algo así.

Que mal sentir que estorbo…Que ganas tengo de desaparecer.

Pero bueno, os voy a contar mi fin de semana. Celebré el cumpleaños de mi amiga del curso de Comedor Matinal. Quedé con ella y con una amiga suya, la cual era majísima, dimos una vuelta y cenamos las tres juntas en casa de mi amiga. Después, nos arreglamos y el padre de mi amiga nos llevó a la capital, a la discoteca. Estuvimos hasta muy tarde.

Primero entramos en un pub y tomamos algo, yo un chupito de mora (sin alcohol) y ellas un cubata libre. Brindamos las tres juntas. Después, entramos en otro pub de una calle más arriba y bailamos las tres juntas. Hicimos muchísimas fotos, vídeos, bailamos y lo pasamos genial. Mientras íbamos por la calle, nos encontramos con varios chicos que hacen publicidad de discotecas y nos hizo bastante gracia.

Luego vino un amigo de mi amiga, el cual también era bastante simpático. Además, en la calle conocimos a varias personas que resultaron súper simpáticas, como dos noruegos con los cuales hablamos los cuatro toda la noche. Hicimos más fotos y más vídeos y nos pegamos muchas risas. Por fin, tras varias horas esperando, entramos en la discoteca donde mi amiga había reservado lista. En dicha discoteca, me encontré con Mi Chiquitina y varias de sus amigas, entre ellas, una que iba conmigo al instituto y nos hicimos bastante amigas, pero se tuvo que ir y la última vez que la vi, fue hace muchos años, así que el reencuentro fue fabuloso. Después, también estaba una de las chicas que era mi amiga, pero por culpa del Tuenti falso donde se hacían pasar por mí insultando a gente (ella fue una de esas personas) nos peleamos y me dijo cosas muy dolorosas. Estuvimos años sin hablarnos. También era amiga de La Valiente, alguna vez que otra coincidíamos con ella en el tren al volver a casa, y alguna vez que otra me hablaba, incluso un día que iba sola en el tren, pues La Valiente no vino por encontrarse enferma, me la encontré y hablamos todo el camino de diversas cosas, como si nada hubiera pasado. Pero el sábado en la discoteca, me abrazó, me besó y me dijo “guapa, te quiero”, cuando hace años que no lo hacía. He de decir que iba bastante borracha, pero ella sabía que era yo, ya que me nombró. Pero lo que me pregunto es si el abrazo fue de corazón, o sólo porque iba tan borracha que no sabía ni lo que hacía. Si que me gustaría saberlo, queridos lectores, porque antes de la pelea por el Tuenti, esta chica y yo nos hicimos muy amigas y la llegué a considerar como una hermanita pequeña. Pero en fin, Mi Chiquitina estuvo toda la noche con nosotros, hasta que se fue a las tres de la mañana, pues su amiga (la que me abrazó) estaba realmente borracha, la vimos en los baños de la discoteca realmente pálida y hasta el segurata se la llevó a caballito, pues no podía ni andar.

Mis amigas y yo nos fuimos un poco más tarde. En la discoteca, varios chicos quisieron ligar conmigo, pero ya sabéis que no aceptaría a ninguno. Pasé de ellos. A pesar de llegar a casa de mi amiga casi a las cinco de la mañana, nos quedamos charlando las tres unos diez minutos, y yo al día siguiente, domingo, es decir, ayer, madrugué, pues había quedado con mi padre para ir a la ciudad a la manifestación por las pensiones. He ido a varias manifestaciones con mi padre y sus amigos del sindicato CCOOO y de Podemos. En varias, hasta nos han entrevistado, cosa que me daba mucha vergüenza. Pero lo paso genial en todas las manifestaciones, mi padre siempre lleva un megáfono con los cuales gritamos cosas como: “No hay pan para tanto chorizo”, y cosas así. Almorzamos en un bar del centro de la ciudad, siempre en el mismo sitio, y un amigo de mi padre siempre paga lo mío, lo cual me da un poco de reparo. Siempre le digo que no hace falta que lo haga, pero el hombre es bastante terco. Mi padre me dice que ni lo intente, que es más terco que una mula.

Después, volvimos a casa y me encontré con mis tíos, los cuales han venido desde Benidorm por la Comunión de mis sobrinos. Recordar que mis tíos han ido a pasar el invierno en Benidorm, para despejarse y olvidarse un poco del tema de mi primo D, y además para evitar el frío intenso de Valladolid, pues mi tía tiene un problema de ciática en la espalda y el frío muy intenso la hace mucho daño. Por lo menos en Benidorm lo evita, y además allí, en su apartamento, como ha ido varias veces durante varios años, ha hecho amigas, como una vecina que se llama como yo, a la cual llegué a conocer cuando estuve allí y era bastante maja.

Comimos con la amiga de mi madre, la que organiza excursiones, ya que era su cumpleaños, y lo pasamos genial. Después, vinieron mis sobrinos, a los cuales mis tíos trajeron un globo de esos con luces, nos hicimos fotos y lo pasé genial con los críos.

Después, volví a casa de mi amiga a por mis cosas. En la comida familiar, como siempre, tuvimos algún que otro pique que acabó en alguna pequeña bronca, pero esas bromas y discusiones son con cariño, no como otras que han sido más graves. Pero mi familia, a pesar de que me saca de quicio a veces, siempre está ahí, queridos lectores.

Y en fin, queridos lectores, dejo un pequeño texto y me voy:

“La tierra estaba seca.
No había ríos ni fuentes.
Y brotó de tus ojos
el agua, toda el agua”.


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