Mi voz a través de las letras

Te amaré, hoy y todos los días de mi vida.

Hola queridos blogueros/as:

Hoy, ha sido un día bastante difícil y triste para mí. Siempre he pensado que el día de San Valentín es una gilipollez, que cuando de verdad amas a alguien se lo dices y demuestras todos los días, no una vez al año, y que es una solemne tontería esto de poner fecha a un sentimiento, considerar “especial” un catorce de febrero sólo porque alguien decidió que este día sería el “Día de Los Enamorados”. Aun así, no he podido evitar estar más triste que nunca por no estar al lado de la persona que amo, Blacky Sensey. Recuerdo que el año pasado, este mismo día, me llamó por la mañana y me dijo : “Feliz día de San Valentín, mi niña bonita”. Y después me dedicó la canción Aproximación de Pereza y me envió un largo y bonito poema, y yo otro a él. Estuvimos todo el día hablando por WhatsApp y después, por la noche me volvió a llamar y hablamos casi hasta las cinco de la madrugada, diciéndonos cosas realmente bonitas que están clavadas en mi corazón desde aquel día. Él me dijo cosas como : “Te amaré este y todos los días de mi vida, es una promesa”. Y yo le contesté : “Estaré ahí cuando llores y cuando rías, en tus días de melancolía, y en tus alegrías. Estaré ahí, cuando duermas y cuando sueñes, en tus miedos más profundos y en tus noches más frías”. A lo que él me respondió : “Cuando duermo siempre estás, porque apareces en todos mis sueños, mi niña preciosa”.  E incluso me dijo : “Eso que acabas de decir parecen votos matrimoniales”. Y yo le contesté : “Prometo amarte, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, ahora y todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe”. Y él me contestó : “Y que algún día seas la madre de mis hijos”. Y así estuvimos esa noche. Bueno, todas las noches hablábamos pero aquella fue realmente especial, queridos lectores…

Parece mentira que tan sólo haya pasado un año, y mirad… Hemos pasado de hablar todos los días, a todas horas, a hablar como mucho una vez a la semana, o una vez al mes… Encima, a eso se le une el hecho, que ya no es tan tierno conmigo. Vale, me habla, pero antes me decía o “hola guapa”, “hola preciosa”, y ahora un simple “hola, ¿Cómo estás?”. Ahora mismo, llevamos desde el día seis de febrero sin hablarnos, así que ya veis…

Por las noches me cuesta muchísimo conciliar el sueño. Me quedo siempre escuchado música, con el teléfono en la mano, con la esperanza de que suene el móvil y sea él con una llamada o un mensaje y volvamos a repetir esas llamadas de madrugada… Y a pesar de que eso no ocurre y yo prácticamente he perdido las esperanzas de que eso vuelva a ocurrir, siempre me quedo hasta las dos de la madrugada, que era la hora sobre la que él me solía llamar. Cuando veo que el reloj marcan las dos y no hay señales de él, me voy a dormir con lágrimas en los ojos por comprobar como todo se ha enfriado entre nosotros, en tan sólo un año…Recuerdo, por ejemplo, cuando pasó lo de mi hermano, cuando me llamó por vídeo llamada y estuvimos hasta las tres, casi las cuatro, hablando, y yo al día siguiente tenía clase… A pesar de que me quedé dormida, de que casi pierdo el tren, y de lo que me dijo  La Bipolar aquel día “de que no me hiciera la víctima con esto”, nada pudo quitarme la sonrisa de la cara. Y es que aquel día, sentí una conexión tan fuerte entre nosotros… Hasta sentí como regresábamos a los viejos tiempos, parecía como si todo poco  a poco estuviera siendo como antes… Pero sólo parecía.

Por supuesto que también recuerdo aquel 27 de diciembre de 2017, fecha donde nos besamos y me entregué a él por primera vez… Para mí, ese día es el realmente especial, no este catorce de febrero.

Pero no puedo evitar recordar aquella noche como esta de hace justo un año… Mientras escribo esto, unas lágrimas caen por mis mejillas, y no paro de mirar el móvil con la esperanza de recibir un mensaje suyo, y nada…

Encima, hoy en clase, estaba hablando con mi compañera, la estaba contando como me sentía, y La Bipolar estaba sentada justamente en los pupitres laterales al nuestro. Y he escuchado claramente como decía : “Joder que pesada”.

Sí, estoy muy cansada, pero hoy menos que nunca tenía ganas de pleitos con todo lo que tengo en la cabeza, así que he decidido por mi bien pasar de ella y punto.

Y bueno, queridos lectores, hoy más que nunca necesito explayarme, así que ahí va mi texto de hoy el cual va dedicado completamente a Blacky Sensey.

He tenido varias noches sin escribir, sin desvelarme por darte mis letras, me hacía falta sentarme en silencio y escucharme hablar por dentro; dejar mi corazón en estos párrafos para decirte que eres lo más lindo en el mundo y que adoro esas cosas que no sé como describir, esas cosas que se comen la amplitud de mi vocabulario.

Eres apasionante, divertido, tienes el alma loca y me contagias… Veo tus fotografías y me doy cuenta que me fascinas; tus labios rojos, tu cabello oscuro , tus camisas rockeras, tu conversación aleatoriamente correcta, lo lindo que te ves en mis sueños, tu sonrisa y tu forma de caminar si se trata de algo que te interesa; tu determinación y la sencillez con la que hablas de temas profundos, la manera en que los haces ver como algo que no se le debe dar tanta importancia, y parece que no te importara, pero tus ojos revelan que sí te importa; te importa más que cualquier otra cosa, que alguien te ame y se entregue como tú lo has hecho.

Sé que te das cuenta de mi admiración por ti, cada que te miro con toda mi atención mientras te escucho y estudio tu rostro, volteas la mirada y haces como si no pasara, intentas esconder tu gusto porque te vean así; pues déjame decirlo, me encanta verte así, me encantó acariciarte aquel día  mientras me recostaba en tu pecho , me encanta oírte hablar todas tus quejas acerca de todo y amo debatir contigo, es agradable encontrarte cada vez en medio de toda esta gente que no cuestiona nada, porque le das sentido a nuestra capacidad de comunicarnos con el habla; en verdad, pienso que eres asombroso.

Hace algún tiempo que no he tenido estas ganas de disfrutar de la compañía de alguien, y me parece que amo disfrutar de ti y todo lo que eres; así como amo el olor a tierra mojada, así amo conversar contigo, así disfruto de tus conversaciones aleatoriamente correctas. Hace noches que necesitaba escribirte, hace noches que he querido sentirte. Extraño como solíamos hablar, las diferentes conversaciones que teníamos al cabo del día… Te extraño a ti y te amo.

Hoy vuelvo a escribirte una carta de amor. Y no creas que todo este tiempo te me has olvidado, no. Al contrario: No hay día que no te dedique un pensamiento. Me sigues robando momentos y sigues aquí, a mi lado… No, no puedo echarte más ni mejor de menos.

Espero que en tu amnesia lejana, te acuerdes de mí y suspires por todo aquello que fuimos. No tires al fuego lo que sentiste y lo que me hiciste sentir. Eso fue puro y sincero. Sé que lo fue. Lo vi en tus ojos y en tu sonrisa. Esas caricias con la mirada no se pueden improvisar. No hay forma de falsificar una emoción que sale de dentro del corazón. Y aquí estoy en mi frío invierno, en  mi lluvia cercana a tu pensamiento. Hoy lluevo a mares por ti,  hoy te echo mucho de menos.

Y sé que no volverás aunque la última vez que hablamos quedó tu invitación a café en el aire. Qué bien huele el café recién hecho, aunque sólo sea un espejismo en medio de otra ilusión rota contigo.

Me sigues dando la nada en medio de la esperanza de volver a verte. Y dueles, como dueles aún… Pero no puedo hacer nada. Hace tiempo me quedé sin argumentos para hacerte un guiño que te devuelva por un instante a mi vida. Un sólo instante con el que sobrevivir hasta la próxima estación, la próxima bofetada sin mano y la próxima decepción por dibujar castillos en el aire.  

No puedo arrancarte de mí, nunca podré y me duele mi vida porque no estás tú en ella…


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: